|
|
memoria contra olvido
Haber trabajado con un fichero donde aparecen
unos cuarenta nombres, analizar las denuncias del TRP, aportar documentación
a través de la hemeroteca que poco a poco vamos afianzando, recogida
paulatina de interesantes y cada día más escasos testimonios,
ir ampliando bibliografía en la que apoyar nuestros trabajos,
documentos que a través de diversas fuentes vamos descubriendo,
recopilación de documentales, contactos con otros grupos de recuperación
de la memoria, etc., etc., son pasos que nos van a ir permitiendo adentrarnos
cada vez más en el estudio a fondo de la historia de una idea,
la libertaria, en una ciudad conservadora como Valladolid.
Es más: Las charlas, conferencias, manifiestos, artículos,
homenajes, conciertos, reuniones con otros compañeros, divulgación
de proyectos y trabajos, apoyo a otros grupos, etc., están contribuyendo
a ese mejor conocimiento de nuestro pasado.
No se trata de hacer juicios gratuitos sino de poner en tela de juicio la historia que nos han legado, que han escrito y enseñado, por manipulada y tergiversada; se trata de llegar a conocer en lo posible la historia, aunque duelan prendas –así lo expresa J. Jesús de la Torre en Los paseos del 36. Rendir con este esfuerzo de todos –continúa- un Homenaje profundo a todos los que sufrieron la represión franquista, especialmente los asesinados, paseados y tirados, abandonados, en las cunetas sin más, genocidio llevado a cabo durante aquella provocada guerra fraticida del 36: la mayor verguenza y salvajada de España bien merece nuestra repulsa. A todo ello le acompañaría la cruda, inmoral y funesta posguerra, empeorando mucho más aún aquella situaciín tan adversa.
A pesar del reaccionario revisionismo de la historia de la Guerra Civil, aupado por la derecha y el PP, y del falso debate sobre la memoria histórica, moderado por los medios de información, nadie ignora ya que la transición no fue tan modélica como se pretendía y que la rehabilitación moral y jurídica de las víctimas de la represión franquista sigue aún siendo la asignatura pendiente de la Democracia instaurada por la Constitución de 1978.
Esta escandalosa verguenza es el resultado de la aceptación de la ley de amnistía de 1977, que perdonaba a los que habían luchado por la democracia y garantizaba la impunidad a los responsables de los crímenes franquistas, y del indigno comportamiento de los Gobiernos sucesivos de la Democracia restaurada, que no se han atrevido a romper esta atadura institucional con el régimen fascista de Franco (todo queda atado y bien atado). Gobiernos que no sólo no se atrevieron a romper esta atadura sino que, además, permitieron a la Judicatura transformarla en doctrina para negar el cuestionamiento de la justicia represiva del franquismo.
Por ello no es de extrañar que no fuera hasta finales de los noventa que pudiera intentarse un tal cuestionamiento (caso Granado-Delgado en 1998) y que, desde el seno de la sociedad civil, comenzaran a formarse (en 2000) grupos y asociaciones para luchar contra el olvido y para exigir se hiciera justicia a las víctimas de la represión franquista.
Así, gracias al esfuerzo y a la labor de estos grupos y asociaciones, los partidos progresistas despertaron de la profunda amnesia histórica en la que habían vegetado desde la transición y comenzaron a comprometerse con el proceso de recuperación de la memoria histórica. Un compromiso tardío, pero que finalmente les hizo asumir la presentación de iniciativas parlamentarias reivindicando el honor de cuantos sufrieron represión por defender las libertades que el régimen franquista habían conculcado al pueblo español.
Fueron pues los recursos de revisión, presentados ante los Tribunales Supremo y Constitucional, y la acciones para reabrir las fosas comunes en donde habían sido enterradas las personas fusiladas por los fascistas al comienzo del levantamiento, lo que permitió al proceso tener cada vez más fuerza y extensión, y culminar, tras el triunfo electoral socialista de 2004, en un compromiso gubernamental: presentar una Ley para rehabilitar y reparar a las víctimas de la represión franquista y romper definitivamente con el pasado que ataba aún a la Democracia con la Dictadura.Y fue así que, tras muchos aplazamientos, el Gobierno socialista del Sr. Zapatero hizo finalmente p&uiacute;blico, el 28 de julio de 2006, su anteproyecto de Ley. Pero, contrariamente a lo que se esperaba, no sólo no contempla la rehabilitación jurídica (la anulación de las sentencias) de las víctimas de la represión franquista sino que, con el pretexto de reconciliación y concordia, equipará además a víctimas y verdugos, defensores de la legalidad republicana y golpistas. Es por ello que, junto con los demás grupos y asociaciones de memoria histórica, rechazamos este proyecto de ley. Una ley que, de aprobarse, sería un deshonor para un Gobierno que se reclama socialista y para un partido, el PSOE, que hasta ahora se honraba de su pasado antifranquista.
Llamamos pues a todos las fuerzas progresistas a hacer suya la exigencia de que se proponga y apruebe una resolución institucional del Congreso de los Diputados declarando nulas todas las sentencias pronunciadas por los tribunales represivos de la dictadura franquista para que sea efectiva la rehabilitación moral y jurídica de las víctimas del franquismo.
Grupo de recuperación de la memoria libertaria Valladolid. CGT
bravenet.com